
El análisis de big data es el proceso a menudo complejo de examinar grandes y variados conjuntos de datos, o big data, que fueron generados por diversas fuentes como el comercio electrónico, los dispositivos móviles, las redes sociales y la Internet de las cosas (IoT). Implica integrar diferentes fuentes de datos, transformar datos no estructurados en datos estructurados y generar información a partir de los datos empleando herramientas y técnicas especializadas que distribuyen el procesamiento de datos en toda una red.
La cantidad de datos digitales crece rápidamente y se duplica aproximadamente cada dos años. El análisis de big data ofrece un enfoque diferente para gestionar y analizar todas estas fuentes de datos. Si bien los principios del análisis de datos tradicional generalmente todavía se aplican, la escala y la complejidad del análisis de big data requirieron el desarrollo de nuevas formas de almacenar y procesar los petabytes de datos estructurados y no estructurados involucrados.
La demanda de velocidades más rápidas y mayores capacidades de almacenamiento creó un vacío tecnológico que pronto se llenó con distintos enfoques, como los siguientes:
El análisis de big data aprovecha las técnicas analíticas avanzadas para analizar conjuntos de datos realmente grandes que incluyen datos estructurados, semiestructurados y no estructurados, de varias fuentes y en diferentes tamaños, desde terabytes hasta zettabytes.
Antes de la invención de Hadoop, las tecnologías que sustentaban los sistemas modernos de almacenamiento y cómputo eran relativamente básicas, lo que limitaba a las empresas principalmente al análisis de “datos pequeños”. Incluso esta forma de análisis podría ser difícil, especialmente la integración de nuevas fuentes de datos. Con el análisis de datos tradicional, que se basa en bases de datos relacionales de datos estructurados, cada byte de datos sin procesar debe formatearse de una manera específica antes de poder ingerirse en la base de datos para su análisis. Este proceso, a menudo largo y comúnmente conocido como extracción, transformación y carga (o ETL), es necesario para cada nueva fuente de datos. El principal desafío de este proceso de tres partes es que consume una cantidad increíble de tiempo y mano de obra; a veces requiere hasta 18 meses para que los científicos e ingenieros de datos puedan implementarlo o modificarlo.
Una vez que los datos estaban dentro de la base de datos, no obstante, a los analistas de datos les resultaba bastante fácil consultarlos y analizarlos. Pero entonces llegaron Internet, el comercio electrónico, las redes sociales, los dispositivos móviles, la automatización del marketing, la Internet de las cosas (IoT), etc., y la escala, el volumen y la complejidad de los datos en bruto se volvieron demasiado grandes para que, salvo unas pocas instituciones, pudieran analizarlos durante el curso normal de las actividades.
El análisis de big data ayuda a las organizaciones a aprovechar sus datos y utilizar técnicas y métodos avanzados de ciencia de datos, como el procesamiento del lenguaje natural, el aprendizaje profundo y el aprendizaje automático, al descubrir patrones ocultos, correlaciones desconocidas, tendencias del mercado y preferencias de los clientes, para identificar nuevas oportunidades y tomar decisiones empresariales más informadas.
